¿Y si hubiera…?

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La colección de coches clásicos, aprender italiano, el curso de-fi-ni-ti-vo de flauta travesera…septiembre es el mes de los propósitos, de las promesas a uno mismo, de ponerse en forma, cuidarse, marcarse un reto, empezar a correr…, en definitiva, de venirse arriba.

Septiembre es también el mes de empezar a descontar los días que faltan para mandar el «facile y divertente» a tomar por capotto, a pensar a quién y por dónde endosar la puñetera flauta, de comprarse una camisa que vaya a juego con esas zapatillas de running tan chillonas que en buena hora te compraste y que, por supuesto, ya no usarás para otro deporte que no sea ir a tomar vinos (vinocross).

¿Por qué fracasan nuestros propósitos de septiembre? A los deportivos me refiero, que de idiomas y música ya sabrán otros.

Algunos por ser sueños de una noche de verano cargadita de alcohol cruzando legendarias frases del tipo «¿a que no hay huevarios (huevos u ovarios) de apuntarse a la Behobia/Maraton de Alburquerque/Travesía del Pacífico/Ultratrail de las Islas Kerguelen…?»

Otros, precisamente, por esa falta de continuidad, de poder mantener la motivación, de creer que no vas a conseguirlo o pensar que no avanzas…De decirte que eres mayor para correr y además es malo para las rodillas (ainsssss), que unos valemos para unas cosas y no para otras…

Es hora de plantearte, en serio, qué es lo que quieres hacer. Si la respuesta es mejorar tu vida a través del deporte y descubrir lo que aporta a nivel físico, mental y social, es el momento.

Siempre es el momento, pero AHORA ES EL MOMENTO.

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El año pasa pronto, el tiempo corre deprisa. No busques fuera porque de ti depende conseguir lo que te propongas, siempre y cuando sea razonable, proporcionado, ambicioso, pero, factible y, sobre todo, ilusionante.

Y cuando lo consigas…¡joder, cuando lo consigas!

Hazlo, que no pasen los meses y acabes cantando la famosa canción de «¿Y si hubiera…?» Grábate a fuego, ponlo en tu perfil de wasap o hazte una camiseta con esta frase:

«Hazlo, el hubiera NO existe«.

No hay mejor medicina que el deporte en su justa medida. Una potente herramienta de transformación personal, una fuente de bienestar físico y emocional, un regalo para cada día del año.

Y si, además, ese deporte es correr…correr es VIDA.